San Francisco de Paula en el Museo del Prado.
(Del 19 de abril al 9 de mayo en el EC El Convento de Viver)
Por primera vez se dedica una exposición monográfica a San Francisco de Paula, sin duda la figura religiosa más relevante de Viver. Las obras que se presentan y reproducen en esta muestra proceden de una de las pinacotecas más prestigiosas del mundo, el Museo del Prado. En 1819, el rey Fernando VII inauguró el Real Museo de Pinturas, germen del actual Museo Nacional del Prado, en el edificio que su abuelo Carlos III había mandado construir a finales del siglo XVIII como gabinete de historia natural. En la actualidad, el museo conserva más de 8.000 pinturas, de las cuales 12 forman parte de esta exposición.
La exposición San Francisco de Paula en el Museo del Prado presenta el conjunto de obras que la institución conserva sobre el santo, fundador de la orden de los Mínimos. La muestra, promovida por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Viver y con la colaboración de los clavarios de la fiesta de San Francisco de Paula 2026, reúne la reproducción de las doce pinturas del fondo del museo, entre las que se incluyen destacadas representaciones de la imagen del santo italiano y diversos paisajes de su vida.
La selección incluye obras de relevantes pintores de la escuela española como José García Hidalgo, José Jiménez Donoso, Juan de Parla y Juan Vicente de Rivera, junto a maestros de la talla de Murillo y Zurbarán.
La figura de San Francisco de Paula y los episodios de su vida, al igual que los de otros padres fundadores de órdenes mendicantes, despertaron un notable interés tanto entre los artistas del barroco como entre el público de la época. La mayor parte de estas pinturas fueron promovidas y financiadas por las distintas órdenes religiosas, que encargaban a los grandes pintores del momento la realización de obras destinadas a la decoración de sus iglesias y conventos.
La exposición se concibe como una invitación a contemplar esta figura religiosa, pero también a hacerlo desde una perspectiva distinta a la habitual. Su objetivo es ofrecer al visitante una mirada diferente, inusual pero rigurosa, sobre el santo calabrés venerado en nuestra localidad.
El marco temporal de la exposición abarca prácticamente todo el siglo XVII, correspondiente al periodo barroco.