Desde mediados del siglo XX surgieron a lo largo de toda la geografía española multitud de asociaciones de mujeres organizadas y unidas por intereses comunes. Se llamaban “Asociaciones de amas de casa” y nacieron de la mano y del ideario de la Sección Femenina de la Falange que propugnaba la formación en habilidades domésticas y el adoctrinamiento en unos valores asignados a su género. Estas organizaciones funcionaban como punto de encuentro de mujeres que compartían conocimientos, habilidades, creatividad, participaban en la vida pública y colaboraban comunitariamente en los municipios.
Alrededor de 1998 y al igual que en otros pueblos, se creó la primera “Asociación de Amas de Casa de Viver”, constituyéndose la junta con Dorita Carbó como presidenta. Esta primera agrupación fomentó los encuentros de mujeres fuera del hogar, favoreciendo su presencia y ocupación del espacio público. Se organizaron distintos eventos que contribuyeron activamente a la vida social y comunitaria del pueblo. Entre ellos, se celebraron meriendas, como los buñuelos de San José, y se prepararon los primeros actos del Día de la Mujer. Además, elaboraban artesanía y se reunían para hacer bolillos con Trini Tarzona, actividad que sería el germen de la futura Asociación de Bolilleras.
En 2004, adoptaron el nombre de “Asociación de Amas de Casa y Consumidores de Viver”. Tras cambios en la composición de las distintas juntas, fueron presidentas Isabel Morro en el primer periodo y Elena Juan en 2008. Durante estos años se hizo una declaración para reafirmar que la asociación era ajena a cualquier ideología partidista o confesional. Junto con la Asociación de Jubilados y Pensionistas, organizaron una amplia variedad de actividades que fomentaron la participación y la vida comunitaria del pueblo: cenas para celebrar el Día de los Enamorados y la conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora; gestión de la Semana Cultural; proyección de cine y charlas sobre salud; meriendas en la festividad de San Juan; cursos de cerámica y pintura; participación en la Feria del Aceite; playbacks y fiestas patronales; la cabalgata de Reyes y el montaje del Belén; exposiciones de fotos; y la Romería a la Cueva Santa.
En 2013 y hasta 2024, se constituyó una nueva junta con Amelia Noguera como presidenta, junto a sus compañeras Amparo Povo y Marie-anne Bechet. La asociación fue asumiendo nuevos desafíos sin dejar de lado nunca las numerosas e importantes actividades que se realizaron a lo largo de los años anteriores. Introdujeron la organización de viajes, excursiones, salidas a museos y al teatro. Pero por trabas burocráticas no cambiaron todavía el nombre de la asociación.
Fue en febrero de 2024, tras un proceso de cambio generacional con la entrada de una nueva junta directiva formada por 16 mujeres, cuando se inició el trámite institucional para el cambio de nombre. La “Asociación de Amas de Casa y Consumidoras de Viver” pasó a llamarse “Asociación de Mujeres de Viver”. La nueva junta ha motivado la incorporación de nuevas mujeres, y ha permitido crear un tejido intergeneracional enriquecido, donde mujeres de distintas edades y trayectorias pueden implicarse y colaborar juntas, fortaleciendo la continuidad y evolución de la asociación.
Actualmente la asociación cuenta con 170 socias, de las cuales 167 son mujeres y 3 son hombres (hecho que se añadió a los estatutos). A lo largo de estos últimos años, se han mantenido actividades ya existentes, cómo la merienda de San Juan o la tradicional comida de las Mujeres del 8 de marzo. Y se han ido introduciendo nuevas dinámicas y programaciones de actividades socioculturales, lúdicas y formativas durante todo el año y más intensamente durante la semana de la mujer. Uno de los objetivos de la nueva junta ha sido el involucrar a distintas generaciones en todas estas actividades, así cómo poner en valor a las mujeres de Viver a través de talleres impartidos por ellas mismas, charlas y coloquios que ponen de manifiesto la fortaleza, resiliencia y creatividad de las mujeres de Viver. Mediante esta acción conjunta, buscan facilitar los encuentros entre mujeres a través de la participación abierta, inclusiva y colaborativa. Reivindicando la ruptura de las esferas establecidas y buscando espacios para la defensa de la igualdad real y la creación de redes de apoyo que permitan a las mujeres fortalecer y reforzar su presencia y voz en la sociedad actual.
(Datos tomados del artículo de Isabel Ibáñez sobre el Asociacionismo Femenino en Viver. I Congreso de Historia de Viver y revista ICAP, 2025)








