Misiones pedagógicas en Viver. 90 años después


Viver conmemoró los días 29 y 30 de mayo el aniversario de la llegada de este histórico proyecto cultural de la Segunda República, recreando el «Museo del Pueblo» que fascinó a los vecinos en la primavera de 1936.

El eco de la modernidad y la cultura que transformó el entorno rural español en la primavera de 1936 volvió a resonar en Viver. Viver rememoró, 90años después, la llegada de las Misiones Pedagógicas, una de las iniciativas educativas más ambiciosas de la Segunda República. Aquel hito, inspirado en los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, supuso una revolución para la población local, que descubrió el cine, la música coral, las lecturas comentadas y el arte en mayúsculas.

Aquel final de marzo de 1936 dejó una huella imborrable en la memoria colectiva, pero el paso del tiempo desdibujó los detalles. Ahora, gracias a la labor investigadora de Alberto Herrero, Viver ha podido reconstruir con precisión aquella experiencia. El investigador localizó el cuaderno escolar de Isabel Herrero Alcodori, una niña de la vecina localidad de Pina de Montalgrao que visitó la exposición en Viver junto a su maestra, Mª Luisa Cuevas Yagüe. En una redacción infantil, Isabel describió con asombro los lienzos que contempló, un testimonio que ha permitido identificar las piezas exactas del «Museo del Pueblo» que se instalaron en el municipio: réplicas de obras maestras del Museo del Prado pintadas por jóvenes talentos de la época, como Ramón Gaya, quienes además ejercían de guías explicativos para los habitantes de la comarca.

El programa conmemorativo diseñado para este aniversario buscó ser un reflejo fiel de lo que aconteció hace casi un siglo, combinando la nostalgia con la reflexión contemporánea. Quienes se acerquen a Viver durante estas jornadas podrán disfrutar de una doble propuesta expositiva que incluye la muestra original de 1936 y la realizada por la Sociedad Española de Conmemoraciones Estatales. Además, se proyectaron documentales y películas cómicas mudas —tal y como se hacía en las plazas de la época—, se celebrarán mesas redondas, actividades de promoción de la lectura y se podrán escuchar las canciones que interpretaba el Coro del Pueblo de las Misiones.

Desde el Ayuntamiento de Viver se ha querido destacar que este aniversario no es un mero ejercicio de nostalgia, sino una reivindicación necesaria en los tiempos actuales. El consistorio, que ha contado con la colaboración activa del Colegio público, el Instituto Jérica-Viver, la Asociación Coral y la Biblioteca Municipal, subraya que el evento es una oportunidad idónea para defender la educación pública y la cultura como un derecho fundamental. Noventa años después, los pilares de aquellas Misiones —el acceso libre al conocimiento y la igualdad de oportunidades— demuestran seguir siendo el motor indispensable para la cohesión social y el progreso democrático.


























El Museo del Pueblo

El Museo del Pueblo fue un museo itinerante puesto en marcha durante la II República. Era uno de los proyectos desarrollados por las Misiones Pedagógicas, dentro de la obra educativa de la Institución Libre de Enseñanza. Se inauguró el 29 de mayo de 1931 y cesó su actividad con el estallido de la guerra civil española.

Con el proyecto se intentó acercar al pueblo la obra de grandes genios de la pintura, por medio de copias. La idea era que tomasen conciencia de que aquel tesoro nacional también era suyo, aunque nunca tuviesen la oportunidad de disfrutarlo.

Formó parte del ambicioso proyecto republicano de reforma educativa, junto a la construcción masiva de escuelas y la reforma de la formación inicial y permanente del profesorado.

El Museo del Pueblo visitó el distrito educativo Segorbe-Viver en la primavera de 1936.

Esta comunicación pretende rememorar el XC aniversario de la efeméride que se cumplirá el próximo año y acercar a conocimiento de las personas de la comarca lo que pudo suponer aquel extraordinario acontecimiento cultural.



Recreación literaria

Viver, 28 de marzo de 1936

El camión subió asfixiándose en el repecho final de la carretera. Aquella mañana habían celebrado mercado en la plaza del pueblo, y aprovechando la aglomeración de campesinos, compradores y vendedores, acudidos de lugares cercanos, nuestro Museo Ambulante fue recibido en un ambiente de gran animación.  Siempre hemos encontrado, por parte de autoridades y particulares, fácil acogida; los locales ofrecidos para sala de exposición cuentan de ordinario entre los mejores del lugar. Las deficiencias no son, pues, culpa de nadie en tal aspecto.  El local elegido en Viver era un antiguo convento de Mínimos, que también utilizaban como escuela...

Nuestra presencia, como de ordinario, suscitó la curiosidad del vecindario; los chicos nos daban escolta a un lado y a otro. Siempre me sorprendía, al recorrer estos pueblos del interior, la mirada limpia de los ojos infantiles. Tenían tal brillo y vivacidad que me apenaba pensar cómo al transcurrir el tiempo la inercia, falta de estímulo y la sordidez del ambiente, ahogarían las posibilidades humanas que en aquellas miradas amanecían.